lunes, octubre 08, 2018

Correr en los cerros

A los 40 años me propuse hacer una carrera de 10K, ya que recordaba que a los 12 años había salido a trotar por las calles de Santiago, y fue casualmente esa misma distancia. ese mismo año corrí 25K en cerro, y al año siguiente hice la primera de varias maratones, hasta que terminé haciendo un par de ultramaratones de 50K.

Lo que más me gusta de correr en los cerros, es que en cada entrenamiento y competencia, he tenido el privilegio de subir cerros e ir a lugares fantásticos, la mayoría de las veces a pocos minutos de mi casa en Santiago... Cada vez que estoy en el cerro Conchalí (mi favorito), a 2.500 metros sobre el nivel del mar, viendo la ciudad apagada y ahogada a la distancia, la sensación de estar más vivo que nunca es indescriptible.

Y lo que más he aprendido de los desafíos deportivos, no es tanto el cumplir la meta, que si es gratificante, si no gozar el proceso, y entender la importancia de la planificación y la persistencia. Como en la vida de un emprendedor, hay momentos de fracaso, como cuando aparece una lesión (en mi caso una operación de meniscos, o una fractura en una vértebra...), pero si uno se vuelve a poner en marcha, ¡finalmente se logran los resultados planificados!

Espero poder seguir subiendo y corriendo en los cerros por muchos años más.






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